Dance Poems

Poesía ecfrástica

  • De Junkie de nada (Lenguaraz, 2009)

    El insomnio me hace alucinar.
    No necesito químicos
    en mis linfocitos.
    Algo mejor que el sexo
    ¿Opio?
    Fiebre mental.
    Grito en mi cama.
    Sudo.
    Me evaporo.
    Sudo.
    No necesito que la droga
    me abandone para estar
    aburrida.
    Deprimida.
    Estar limpia.
    El mundo cambia,
    you must learn
    how to entertain yourself.
    Insatisfacción.
    No necesito químicos para
    despojarme.
    Hacer catarsis.
    Junkie de nada.
    Rara,
    everything’s change.
    Junkie insatisfecha.
    Las calles están llenas de droga,
    toxoplasmosis.
    Es el fin,
    everything’s change.
    No hay finales eternos,
    true love.
    Hundirme.

  • You were mine, my enemy, piensas

    mientras tu mano asfixia el sueño.

    Nunca he encontrado a dios.

    Dios es la música que rompe tu espejo.

    I’m so lonely, but that’s okay,

    somos los solos.

    Es el fin del mundo,

    sálvame, sálvate,

    desgarra tus arrepentimientos.

    Everyone is gay; también lo opino

    y me siento bien.

    Aprende a hablar de nuevo conmigo,

    ven a cantar una canción tibia.

    In the sun, in the sun

    las llamas en tus ojos entonan

    al espíritu adolescente,

    tu alfabeto de aneurismas y abulia.

    Todo debe ser dicho,

    sálvate, sálvame,

    sí, hey, tú, muchacho triste.

    Deja arder el litio, explota tu impulso invencible,

    mas no anestesies este presente

    con suplantadores que masturban

    el pasado.

    Quiero abrazarte,

    hey, sí, tú, muchacho triste.

    No desaparezcas, no eres tu ego,

    tampoco el fracaso.

    Dirty dirty dirty

    despidamos los días oscuros con sexting.

    MTV After Hours: Incesticide.

    Es el fin del mundo y me siento bien;

    Terry Riley nos espera en un agujero negro,

    cargado de stamina y funk,

    In C, the whole night through.

    Pain pain pain

    no mientas,

    let’s talk about someone else.


    Para Alberto


    * Agujero negro, según Douglas Coupland, es un “subgrupo de la generación X bien conocido porque sus prendas de vestir son casi siempre completamente negras”. 


    Zazil Alaíde Collins


    En RegistroMX: http://registromx.net/ws/?p=7193
  • Como el triste corrido de los cachanías sudcalifornianos versa, “Adiós, adiós, me voy de aquí muy lejos,/ voy a buscar consuelo a mi amargura./ Adiós, me voy cargado de tristezas,/ llevándome mil penas, buscando otra aventura.”[1],John Steinbeck se alistó en compañía de su amigo Ed Ricketts y una pequeña tripulación por las aguas del Golfo de California, probablemente sin tantas penas, aunque en temporada de depresión y guerra.
    Steinbeck nació en 1902 en Monterey Country, California, estado que fue el principal escenario de sus obras, como Tortilla Flat (1935) o la reconocida Uvas de la ira (1939). Durante algún tiempo, estudió biología marina en Stanford, por lo que se entiende su estrecha amistad con Ricketts y el interés por vincular su oficio como escritor con la naturaleza y la filosofía que de dicha relación deriva.
    Sortear las aguas del mar de Cortés inspiró a Steinbeck para escribir The log from the sea of Cortez (Por el mar de Cortés), un diario de viaje construido a la luz de los recuerdos —fue publicado en 1951—, notas tomadas durante la empresa y un listado taxonómico que recabara, principalmente, Ricketts y que, años más tarde, el mundo universitario reconoció, al nombrar a tres tipos de anémonas de mar como Palythoa rickettsii, Isometridium rickettsi y Phialoba steinbecki.
    Dejando atrás el dato wikipediano, el trabajo de recolección de Steinbeck y Ricketts desembocó en una prosa que destila mar y que, incluso, fue el motor de otra de las novelas desgarradoras del Nobel, La perla (1947), contextualizada en La Paz, Baja California Sur, y retrato, casi fiel, de la pobreza y discriminación vivida por los indígenas que se dedicaban a la extracción de la perla. Claro que también los mitos y leyendas de la localidad se traslucen en dicha obra, llevada al cine por Emilio Fernández, poco después de publicada.
    Por el mar de Cortés narra seis semanas de viaje —aproximadamente 4,000 millasrecorridas en 1940—, a bordo de la embarcación Western Flyer, el sardinero que fungió como el mirador de Steinbeck. Como toda bitácora, describe usos y costumbres, los saludos acondicionados, el trato de la gente, sus oficios navegantes, y retoma un poco de la historia regional, como el origen y significado de la voz “California”. A lo largo de las páginas, el mar se retrata como una metáfora de la vida, pues poseemos océanos personales, con abismos, manchas, mareas altas y bajas que nos mecen en goces, listos para descubrir, silencios que sortear, vidas que mimetizar o devorar; además, “el que ha nacido junto al océano, no puede sentirse feliz si está lejos de él durante mucho tiempo”.
    En medio y a las orillas de los páramos, el mar de Cortés y sus playas negras, la tibieza del agua y las salinas, se abren a la reflexión, en un tono confidencial, como el de toda literatura de viaje, desde Marco Polo, Darwin, los misioneros jesuitas, hasta Stevenson, Salgari o Defoe. Los aventureros forjan historia.
    En Por el mar de Cortés, la noción del tiempo contrasta entre los occidentales, encarnados por la tripulación del Western Flyer, y los pescadores indígenas, siempre tristes para Steinbeck, en medio de un panorama melancólico y espectral. Más interesante hubiera sido la visión del autor, de haberse adentrado en las rancherías fantasmas del desierto sudcaliforniano, en los bordes de los oasis o en las cumbres de acantilados con panorámicas a cuevas habitadas por ratones rupestres, cazadores gigantes o resquicios de calcio animal.
    En la cubierta, la lectura nos lleva a preguntarnos por la conservación de las especies, esa interminable lucha en la que estamos metidos, sin haberlo querido, pero sí elegido. A la luz del análisis, nuestras vidas quisieran semejarse a los bríos que sigue un morador en el ano de un pepino de mar: entrar y salir; las más veces, permanecer dentro, pálidos, pero protegidos, a veces acompañados, sin tener que marchar, a diario, con el pretexto de buscar un sustento y nunca más volver a casa: la condena del hombre, pues —escribe Steinbeck— “es el único animal que vive fuera de sí mismo, cuyo estímulo son las cosas externas… propiedades, casas, dinero, ambición de poder”.
    La reproducción de los viajes de los escritores constituye una potencial materia de estudio para los morbosos, ya sea a través de Google Earth (donde pueden visitarse las referencias geográficas de la obra de Shakespeare) o empuñando mapas y trazando las rutas que nuestros admirados siguieron, al igual que aquellos conquistadores emprendieran con el éxtasis de la fiebre del oro, ávidos de historias de caballerías. Por ejemplo, del viaje de Antonin Artaud a la sierra Tarahumara se han lanzado expediciones, documentos conmemorativos, eventos como la “semana Artaud” y cuasi paquetes de turismo eco-cultural; los paisajes que atrajeron a Rulfo, el andar del Cid o el Quijote son otros trayectos, pero el viaje de Steinbeck corre con una suerte más cientificista.
    Un impulso de interés biológico entre el Instituto Nacional de Ecología y la Hopkins MarineStation de Stanford desarrolló el “Proyecto de Expedición y Educación del Mar de Cortés”, para “monitorear la fauna de invertebrados en las mismas localidades intermareales” que Ricketts y Steinbeck estudiaron. Dicho proyecto pretende rastrear el camino de los calamares gigantes, así como recolectar especies para el Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste, en La Paz. Los puertos de salida y alojamiento son casi los mismos que los que visitó el Western Flyer, de Monterey a San Diego, Bahía Tortugas, Cabo San Lucas y Cabo Pulmo, la isla del Espíritu Santo, La Paz y su mogote, Puerto Escondido, Loreto, Bahía Concepción, Santa Rosalía, Guaymas, entre otros.
    Por el mar de Cortéspuede tomarse al pie de la letra, ya que sialgo continúa generando magia (de añoranza) en la península es que, hoy en día, muchos puertos y muelles conservan la silueta, a pesar de las aguas dragadas, la inserción de consorcios de inmobiliarias extranjeras y la desproporcionada compra-venta de terrenos federales. El volumen puede atenderse como un manual de sugerencias e incluso la voz de la conciencia, dentro de un paraíso en medio del desierto.
    Durante la travesía, tanto las miradas de los pobladores (“Sus ojos oscuros tienen unas curiosas lucecitas rojas en las pupilas. Son una gente soñadora.”), como de Steinbeck y Ricketts, se antojan igual de traslúcidas que las de los ojos perdidos de Henry Ford, en busca de la tierra prometida californiana, en el filme The grapes of wrath, cuyo guión, desde luego escrito por Steinbeck, fue nominado a un Oscar en 1940.
    El instinto de supervivencia (de “los de abajo”) es el drama de los hombres al defender sus tierras de ser aplastadas por extraños que no han echado raíces ni querencias, y es un tema que Steinbeck supo comprender —léase como hipótesis—, gracias a su espíritu medita-errabundo que también le impulsó a desempeñarse como corresponsal del New York Herald Tribune, durante la Segunda Guerra Mundial. Como escritor, Steinbeck toca las fibras de la coexistencia, a través del diálogo y la observación humana; Por el mar de Cortés es una de las mejores pruebas, al ser un libro de amistad, de un autor que bien puede ser recordado los 27 de febrero, el “día Steinbeck”.
    Zazil Collins


    [1] “Playas negras”, compuesto por José Guadalupe Mendoza.

    * Publicado en la revista Metapolítica, v. 13, n. 64, marzo-abril de 2009
  • Toca las puntas de tus zapatos rojos y di: “Quiero estar lejos de casa”.

     

    Cuando el ojo de la liebre deje volar cien pájaros por tu tristeza, bordea el remanso de silencio donde emana la bocanada, el agua y pálpito de los sin rumbo.

     

    Los ahorcados marchan a Amarillo para cerrar su cicatriz al mar con la acústica del meridiano; Oz existe en el acimut: es un canto de garganta del búfalo en rapto.
    La dulzura del sin dios se agota cuando engañamos los recuerdos: Amarillo se nos hundió en las manos pero los músicos siguen a flote la tónica desafiante del sin espíritu
    que murió cuando el poeta maldijo la noche de un paraíso sin nubes. En cada nota de hoguera, a donde sea que llegues, intenta ser una palabra plena.
    Zazil Alaíde Collins


     

    Concierto descargable a partir del 1 de marzo:
    http://www.oinkartistas.com.mx/
  • Nos hemos conmovido, de una manera u otra, por la violencia con la que hemos crecido, cada vez más expandida, cada vez más radical. Nos preguntamos por la lógica de la violencia, y es imposible comprender los intereses fácticos tras telones. ¿Para qué más capital centralizado? Bordeamos el salvajismo, y nos hemos vuelto cada vez más indiferentes. Hemos enfermado. Unos creen que es el cumplimiento de un destino lo que justifica las atrocidades, otros sólo opinan que no podemos hacer nada. Por todos los rincones, hemos perdido amigos en medio de batallas de intolerancia que no sabíamos que existían, hasta que nos tocaron. Y arrecia el sol. La serenidad de los desiertos también se enfrenta con la desolación de la pobreza y sus rescoldos. Las primeras imágenes que vi en Egipto me recordaron al Bordo del Estado de México: el abandono. Construcciones sin terminar, cúmulos de basura por las calles y un tráfico insistente, aun en la oscuridad, junto a la sensación del tiempo regresivo. De día, desde un ventanal, el color caqui resalta en el edificio de enfrente y el cielo despejado contrasta con el polvo en los balcones y las bocinas por las que la oración se escucha cinco veces al día. En la esquina, se lee en una pared “Misr Insurance” (Seguros Egipto). Repaso el sabor del pistache y el acitrón. En mi paladar, pepino, jitomate, quesos e higo. Mi lengua se refugia en el dátil, pero el ruido no cesa en Tanta; se cuelan los cláxones de los coches, las motos y tok tok.
    *
    Altazor, extraño el blanco de mis paredes y el silencio, pero observo en la madrugada a dos mujeres —ataviadas con burkas y guantes negros— que caminan y juguetean tranquilas en la calle y percibo una extraña calma (ya olvidé cuándo comencé a caminar cuidándome los costados); los cafés siguen abiertos. Conversar o fumar shisha mientras se ve el partido de fútbol o sólo el pasar de los coches es un refugio acostumbrado. Cada claxon asemeja los cortes lingüísticos, las intervenciones abruptas en las narraciones de los otros, las invocaciones de un tiempo no cronológico que también se guía con la musicalidad. “Siempre que hay una reunión internacional la policía escolta los vehículos”, me explican con normalidad… El camino a la universidad está resguardado por militares, con base en un discurso de seguridad que sitia a los jóvenes. ¿Y la primavera árabe? (El antropólogo Samuli Schielke prefiere llamarla Stormy Season.) Todo centro de discusión merece libertad de pensamiento, y en dicho contexto la poesía se presenta como una semilla (eso nos gusta pensar). Veo estudiantes asentir la lectura de un poema, como gesto de la interiorización de una idea, una pregunta, un pellizco. 

     

    El lema “Pienso, luego me desparecen” es común para países de “democracias” militarizadas y monarquías que decapitan, crucifican y flagelan conciencias, durante años. Me alegro porque veo a jóvenes sonreír. Mientras escucho anécdotas impotentes sobre Alí Mohammed al-Nimr y Raef Badaui, de Arabia Saudita, leo que en México se pretendía imponer la policiaca Ley Fayad, clave para la legalización de la opacidad, a través de la intolerancia y el fanatismo moral de una clase política. Se me agolpan estas historias cuando en algún punto del mundo los poetas condenamos lo inhumano, reunidos en una pizzería. “No hay voto para nadie”, alguien dice a lo lejos. Ahora escribo estas líneas y el poeta Ashraf Fayadh ha sido sentenciado a muerte por el gobierno de Arabia Saudita; él, que le escribió un poema al bigote de Frida Kahlo. En México siguen desapareciendo y asesinando a periodistas, y mujeres que regresaban solas a casa.

    *
    Desde su origen, la poesía ha buscado encantar la tierra. Las tradiciones líricas de los desiertos son cantos de labor que buscan la colaboración de la naturaleza. La nostalgia del rebab remarca las arrugas profundas de las y los cantantes de mawwal y shaabi, a quienes comprendo, sin conocer la lengua, porque es notoria su narración poética: son canciones sobre la pizca del algodón, me cuentan. Los poetas también cantamos sobre los cardos, el mar, el trabajo; podemos reconocer en los rostros la humildad y el esfuerzo de quienes buscan una vida digna, un anhelo universal por compartir, en paz, las alegrías. Para ellos escribimos; para ellos vinimos a leer. Nuestro rito de observación, silencio, meditación e infinitos cuestionamientos se asemeja a una danza tanoura: los gestos, los colores, los movimientos de faldas. 

    En Tanta conocí el trance de los derviches, el comienzo de una catarsis en la que repito los versos de Cavafis: “Ve a muchas ciudades egipcias/ a aprender, a aprender de sus sabios”. Subo a un tren camino a Alejandría, con el deseo de pisar un nuevo puerto; cada año intento viajar al mar, a nuevas islas. Frente al malecón, una península profunda se abre al azul pastel del cielo. La gente almuerza pan árabe y dátiles viendo al mar, parados porque las bancas están destruidas. Estas playas me hacen pensar en el Hidden Valley de Safaa Fathy, cuya voz tocó mi corazón cuando visitamosel país de las nubes el noviembre de hace once años; desde entonces imagino una casa de playa en ruinas, donde ruedan palabras sobre heridas que deben cerrar. En duermevela escucho una tormenta y el agitado oleaje del Mediterráneo, el mar de los desplazados, los ahogados. La ciudad amanece inundada, y el tranvía detenido para evitar cortocircuitos. Las actividades en las escuelas y la Biblioteca Alejandrina se han suspendido. Sorteamos los charcos rumbo a un departamento, en un segundo piso que fuera la casa de Cavafis; si hoy viviera, desde la ventana podría ver un tendedero en el patio de una casa tomada. Qué cotidiano puede ser el futuro desde una cama vacía que recrea pasajes íntimos. Aquí también vivió Stratis Tsirkas.   

    *
    Mubarak encarnó el peor periodo de la historia moderna, se sostiene en una discusión entre colegas. “Hace unos años nunca hubiera creído que vería tantos cambios como ahora”, me platica un escritor que dejó atrás la clase media. Su padre, sin carrera, se esforzó para que él y sus hermanos estudiaran; hoy esas transiciones socioeconómicas parecen imposibles. Los profesores también resisten en este lado del mundo donde pensar diferente se vuelve un delito. “La sangre de nuestros hermanos está en esta tierra; ya no nos importa qué pueda pasarnos”, confiesa una voz asediada a la que los extremistas dejaron de considerar musulmana. ¿Este es el Paraíso perdido? Como en México, el privilegio de vivir cerca del mar lo detenta una minoría económica. ¿Cuántos mueren a causa de las construcciones colosales? Para muchos, las pirámides son símbolos de una opresión histórica; lo cierto es que mientras una ciudad moderna es ruinas y fango, el Pilar de Pompeya continúa resguardado por las efigies: lo inerte que da vida en el desierto. Con fotografías de María Kodama y el Corán en la mesa de centro, asentimos a la frase: “Bad conditions for everyone in everywhere: cross your fingers for us”. Alejandría fue el centro del universo. El señuelo de los pescadores es un verso de Kaissar Afif: “In the night of homeleaving,/ homeland is a lantern”; pido un café turco en la playa, mientras observo sus lanchas frente al fuerte de Qaitibay, donde existió el Faro. Muy cerca, casi a la vuelta del Instituto Nacional de Oceanografía y Pesca, un artesano talla madera en su pequeña tienda de barcos a escala. Al fin, los chicos y las chicas se toman de la mano en el malecón; otros corren cada mañana frente al mar.
      
    *
    En 2013 se derrumbó el cine Rialto y a su lado se levantó El Cabina, en cuyas paredes se muestran collages y un mural de Nazir Tanbouli; los jóvenes vienen después de la escuela a leer, escuchar charlas o música en vivo: Cabina Nights. Su director es poeta y también traductor de autores irlandeses, como Micheál ÓConghaile. El pulso del lugar se acerca más al lado de Alejandría que busco conocer, aunque el tranvía siga detenido y la biblioteca esté cerrada porque arrecia de nuevo la lluvia. A falta de biblioteca, el poeta Montaser Abdel Mawgoud nos abre la suya, en la que relucen libros de Piglia, Cortázar, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Borges y Juan Rulfo; es más, el poeta Rifaat Sallam (su nieta Yara estuvo en prisión por defender el derecho humano a expresar y manifestarse pacíficamente) dirige una colección que traducirá 100 títulos de la literatura universal al árabe; tras el Quijote, el segundo título es Pedro Páramo, con un bodegón de Frida Kahlo como portada. Este puerto se parece a todo puerto con la historia aun no contada, por ser empresa imposible: mirar el horizonte avasalla, al igual que los condominios inacabados, piso tras piso a medio construir, gracias a las remesas de quienes han emigrado al Golfo por mejores sueldos. El desarrollo urbano color sepia, sin planeación. De noche, la mancha urbana es visible desde el cielo, como una serie de vasos sanguíneos y arterias luminosas.
    *
    Alguien me pregunta si me siento segura en Egipto. Esté donde esté, frente a la corrupción e impunidad estatales estoy sin garantías. He comprobado que la red y apoyo entre ciudadanos es más valiosa y fuerte que un sistema de seguridad institucional; de hecho, los oficiales de Cairo fueron las personas menos colaborativas en las calles. La prepotencia es visible en sus miradas; sin embargo, hay quienes defienden el sistema actual del gobierno de Abdel Fattah al-Sisi, como el dueño del hotel en el que nos hospedamos en Cairo. El señor Sharaf justifica el gobierno militar y su mano dura, lo que “los jóvenes hoy necesitan para salir de los cafés, dejar de perder el tiempo y trabajar enserio”, repite con enojo. Él considera que los egipcios lograron con recursos propios una verdadera transición con Sisi, sin la necesidad de una intervención de los Estados Unidos o cualquier otro país; desde luego, detestó la idea de la “Primavera árabe” en Tahrir porque el turismo descendió. El fantasma del autoritarismo recorre este hotel de apariencia liberal. Una noche antes, en una exposición de Ibrahim Khatab, un estudiante de derechos humanos de 24 años se acercó para preguntarme mi nacionalidad; luego de hablar sobre El Chapo y los estudiantes de Ayotzinapa, con desesperación me explicó que una conversación así hoy puede ser motivo de arresto: “el gobierno nos quiere callados”. Él, como casi todos los jóvenes, quiere irse del país a construir otro futuro, en un sueño por libertades y seguridad, “como ustedes a América”, finaliza. La realidad es que la búsqueda de ese sueño —y sus libertades— se restringe cada vez más en todas las sociedades. En otro círculo donde artistas visuales perdieron amigos en noviembre de 2011, la historia suena familiar; el deseo es conseguir una beca y salir a estudiar, pero no a Berlín, “ahí hace mucho frío y todo cierra temprano”, agrega una diseñadora de modas, cuyos diseños son poco convencionales en comparación con los que usualmente se miran en los aparadores egipcios. “Reserve your right to think, for even think wrongly is better than not to think at all” precisa el graffiti de Dija que cita a Hypatia, en la calle Mohamed Mahmoud, rumbo a la plaza Tahrir: un memorial de la resistencia civil y de quienes murieron en 2011 a manos de soldados, como Sheikh Emad Effat. Ali Mustafa fue asesinado en Siria, pero Omar Fathy plasmó su rosto (que fuera portada para TIME) en esta misma calle: «You are more than just a journalist» se lee en una de las paredes de The American University en Cairo. Las rosas de los tiranos no pierden belleza.
      
    *
    En Khan el-Khalili se impone a contraluz una mezquita de siglos; especias y esencias entre telas y trusas de algodón egipcio. El zoco de antigüedades se une al de artesanías, ropa y dulces. De entre llaves antiguas, figurines de músicos de cerámica y rebabs, compro un silbato de caña para pájaros para mi colección de instrumentos (los de viento son los más populares). Junto a la también poeta Pilar, camino sin rumbo, porque “en Cairo no debes tener un plan, sólo ir”, como me sugirió una poeta tunesina, así que seguimos el movimiento. Si oyes un claxon, no puedes estar perdido, pienso. En ese ir y venir entre calles probamos el lenguaje de señas para indicarles a los locales que buscábamos el Nilo (todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’, Borges dixit), y tuvimos éxito. Caminamos por un barrio de sudaneses; ellos también huyen de la pobreza y la esclavitud sexual. Un día antes, una médico de Sudán me contó en la calle (mientras me ayudaba a explicarle a un dependiente que quería vino y no vinagre de dátil) que buscaba la forma de viajar a Rusia: “sólo estoy aquí de paso”, me dijo, pero intuí que su camino sería largo. Migrar también es un derecho humano, cada vez más arriesgado, cada vez más cruel.
    *
    Elotes, aguas de horchata y jamaica se venden en las calles; también cempasúchil. Es sorprendente el parecido entre dos culturas lejanas; no parece tan casual que D.F. y Cairo, así como Alejandría y Mérida estén hermanadas. El conservadurismo es semejante, los tipos físicos también. Pero aún pervive cierta plusvalía de la palabra que en América hemos empolvado: la franqueza. La íntima, no la convencional; la que sigue cantando porque con ello se abraza lo espiritual (cualquier forma elegida). ¿Qué significa honrar la palabra? Para mí: respirar, abrazar la libertad. Alguna vez alguien me dijo que nunca llegaría a ninguna parte; hoy sé que, llegue a donde llegue, busco darle sentido al menos a una palabra plena. Por eso quiero escuchar el mundo, para aprender, aprender de sus sabios. Repienso, tras un último té de menta en el café Zahra: ¿quién busca al desaparecido si los amartelados están sin fuerza

  • Entrevista en la tercera temporada de «Tejiendo género», serie radiofónica del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG), de la UNAM, en la señal de Radio UNAMhttp://www.radiopodcast.unam.mx/podcast/verserie/67

    Zazil Collins es una joven poeta que busca un acercamiento interdisciplinario a la hora de hacer y pensar el arte. Su…
    Posted by Tejiendo Género on Wednesday, 7 October 2015

  • قصائد الشاعرة ثاثيل ألايدي كولينز
    ترجمة د: خالد سالم
      

    El corazón, tan cerca de la boca (2014)
    القلب هكذا قريب من الفم

    هناك، قريبًا جدًا، كانت البداية عوزًا لموجات
    ضربات القمر الذي كنا،
    فُتات نيازك. في الطرف الآخر، الطرق المختصرة حجر دم،
    رشفنا النقاط كي نحيا.
    آباء وأمهات من الطوب اللبن.
    أبناء لغز.
    قريب جدًا هو النهب من الرصاص،
    من الحجر الذي هو نحن
    أمام جرائم الجوع،
    حجر بركاني،
    قروح وأظافر لما هو غير مرئي:
    عواء يدعو إلى الصمت. إنها ساعة –يصيبون- لا ينتظرها أحد.
    ماء أو ضوء. سماء خندق،
    تعلم البرئ
    التعايش مع الزمن.
    لكن هناك من يرون أن
    الصحارى ماتت.
    لن نكون أول نجمة
    التاريخ برج أجراس،
    ينتظره رجال الدين.
    كبرقوقة مجففة. من روحك.
    قزحية زيتونة أو ولع تَمْرٍ.
    لن نكون نجمة.
    أقبل بأن أكون شبح عشاقك.
    ربما زهرة ماغنوليا،
    شاعرًا جوالاً.
    المركب أراد تركي.
    لكن المستقنع أكبر
    عين عين للسهر.
    كل زنبق يهمس
    منتصبًا في سيقانك.
    Cabo
    رافدة
    1
    يُجر كفرع شجر، على السطح الرطب. ينتح كبريتًا.
    زجاج ماء في الفم.
    2
    يبحث عن طعام. بقايا لون هي وتر، هي ذاكرة. حياة شعب،
    أمام الشمعة والصورة على المنضدة.
    3
    الخوذة معلقة في خزانة الملابس البالية. أبكي لأنني أظن أنك محاصر. لا تسمع.
    4
    موجة من 600 درجة مئوية. إنتشار. 2,5 كيلومتر.اختناق. أنت. راكع. تحمل مجرفة. المصباح يومض. أيادٍ سوداء.
    5
    مرق الدجاج والفاصولياء تنتظر. أدفان. الطاولة في حداد. أعبر السكاكين كي تحمل الريح المطر.
    6
    مغسولون. غارقون. طرود بالطلب يجب أن تُنسى. حرارة أرق. 1:30 قبل الظهر.
    7
    مروحيات تحلق. أقرت موت الأبناء مجهولي الهوية. حدث لزج.
     8
     في منتصف الليل أستيقظ مفزوعة من كوابيسك. أتوسل الأحلام.
    أشلاء.
    9
    أقمشة ممزقة ونساء يدرن وينسجن أيقونات المذبح. تتغطي على أهبة الاستعداد.
    10
    محاطة بالدمار. منطقة مخاطر. عامل منجم 4، عامل منجم 2، المدخل الثاني،
     يغطون اعتصامًا. البكرات لا تزال وسخة.
     11
    دخان رمادي، وفيات رمادية. قضبان غائمة رمادية. نتذكرهم عندما دفنتهم دولة بلا جثامين.
    12
    جيل بعد جيل، الأجداد عضوا المعادن، بينما كانت النقابات تغتسل بالقرع.
    13
    عمال مناجم وجنود حرب بنّيّة. كحول بلا معنى، تحت الإبط. لحسوا الثواني من مذاودهم.
     14
    عمال الأرض الأشداء. كانت قيمتهم أقل من البهائم. 16 فبراير 2006. 6.00 صباحًا.
    15
    الهواء لن يكون. التوقف عن التنفس. البقاء على قيد الحياة. شواهد قبور للمفقودين. قماش في جنازتهم. قمح للأرامل.
     16
    100 يتيم. والكرب لا يسكت عن شئ. قبعات زرقاء. ويتساءلون: أين الأرامل؟ بعد ثلاث سنوات.
    17
    عندما يضغط علينا حريق، الصدور مرة أخرى لا تسكن عن شئ. عن حضراتكم، الأحياء، ذوو 65.
    18
    4.14 صباحًا. أستيقظ لأغلي لك الماء، فقط لأعود إلى ذراعيك ..
    النبع.
    19
    لكن هذا الكلب المحتضر الذي يجر ذيله، لكن هذا الصمت، لكنه هذه
    الملاءات المبقعة تكشط الندبة.
    20
    عند الفجر في ساعة نحس، أتساءل: متى ستعثر على رافدتي؟ لا تضيعني.
    عِظام.
     21
    آلهة الموت يطبعن قبلاتهن الطويلة، لبعثهم، ملفوفين بنظرات وبتلات بيضاء.
    22
    هن ينطقن أسماءهم، بين المكان والنجوم، في عيد القديس يوحنا: خابيير بيريث أغيلار، أرمادو روساليس إرنانديث، خيسوس موراليس بووني، اثنان وستون عاملا آخرون.
     23
    الصوت رافدة.
      
    EPITAFIO COLECTIVO
    شاهد جماعي
    Javier Pérez Aguilar † Amado Rosales Hernández † Jesús Morales Boone † Lauro Olacio Zarazu † Jesús Cortez Ibarra † Tomás Patlán Martínez † Fermín Tavares Garza † Juan Antonio Cruz García † Juan Ramón Barrientos Gloria † Jesús Armando Rodríguez Torres † José Guadalupe García Mercado † Guillermo Iglesias Ramos † Adrián Barboza Álvarez † José Luis Calvillo Hernández † Óscar Javier Cerda Espinoza † José Ángel Guzmán Franco † Roberto Zapata González † Jesús Alberto de León Camarillo † Mario Alberto Ruiz Ramos † Pedro Doñez Posada † Ricardo Hernández Rocha † Jorge Bladimir Muñoz Delgado† Juan Fernando García Martínez † Hugo Ramírez García † Juan Arturo Salazar Olvera † Juan Antonio Cárdenas Limán † Feliciano Vázquez Posada † Gil Rico Montelongo † Rolando Alcocer Soria † Roberto Guerrero Ramírez † Ignacio Hernández López † Jorge Antonio Moreno Tovar † Jesús Álvarez Flota † Juan Manuel Rosas Hernández † Agustín Botello Hernández † Ignacio Campos Rosales † José Alfredo Ordóñez Martínez † Margarito Zamarron Alfaro† Gilberto Ríos Salazar † José Armando Castillo Moreno † Isidoro Briseño Ríos † Felipe de Jesús Torres Reyna † Pablo Soto Nieto † Margarito Cruz Ríos † Raúl Villasana Cantú † Eliud Valero Valero † Guillermo Ortiz Mora † Juan Martín Gómez Martínez † Mauro Antonio Sánchez Rocha † Reyes Cuevas Silva † José Manuel Peña Saucedo † Jesús Viera Armendáriz † José Eduardo Martínez Baltasar † Gregorio Rangel Ocura † Julián Martínez Ojeda † Ernesto de la Cruz Sánchez † Mario de Jesús Cordero Arévalo † José Porfirio Cibrián Mendoza † José Ramón Hernández Ramos † Juan Raúl Arteaga García † Luis Jorge de Hoyos Márquez † José Alfredo Silva Contreras † Jorge Arturo Ortega Jiménez † Arturo García Díaz † José Isabel Mijares Yánez [i]
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    [1]  أسماء عمال المناجم الذين ماتوا في حادث منجم شهير غطته حينها وسائل الإعلام الإعلامية،  وظلت جثامينهم مدفونة في باطن الأرض منذ عام 2006 ولم تستخرجهم الحكومة. القصيدة كلها تدور حول هذا الحادث المؤلم.(المترجم) 
    No
    لا
    عندما تكون عين الأرنب
    تكون عباءة في الصحراء،
    تترك مائة عصفور تطير لحزنك،
    تحيط هدوء الصمت
    حيث ينبعث النفس،
    الماء والحدس
    للذين بلا هدى.
    وتعلن أن لا أحد سيذهب إلى دورانغو،
    والرمال تلتهب فقط بالحجر،
    لكنني كنت معك بصيصًا.
    What can I hold you  with?
    أهدي إليك قصيدة بورخيس،
    مع صدى  «لي كونيتز»،
    بين ملاءات تكشف عن البوصلات،
    كل ما هو ليس
    من القهقهات
    وهذه القفزة في الفراغ.

    عُنف
    أردتُ أن أكتب القصيدة الأشد عنفًا
    القصيدة الخارقة البطيئة النبيلة
    التي توقظ خزانات الملابس من سُباتها
    وأباريق الشاي.
    التي هي دويّ في الكأس شبه الفارغ
    التي توصد بابَ
    الأوردة
    المتوجِّعة
    للرجال.
    تلك التي ستنجح أخيرًا بِلَمِّ شتات الآحاد
    ذاتِ الطقوس الفردانيّة،
    والمخادِعة الرماديّة.
    قصيدةً تأخذ الثأر بيدها
    تجَعِّد أصوات المتفنّنين الزاعقة
    وهمسات اللا-غواني.
    قصيدة لملاكمي الحَلبات
    للممرضة التي طُعِنَت قبل قليل
    للممزَّقين
    للّذين يحملون أثقالًا
    للممسوسين وللمُعنَّفات.
    عنيفةً مثل إحساس التعفُّن
    منسوجًا حول أسِرّة الكتّان وأكواب الفضّة
    وأطباق من نوع «فيرزاتشي»
    وعقول المُنَعَّمين.
    بالغةَ العنف لحدِّ أنَّها
    ستدعو ملوك الشِعر
    للاستقالة
    من عباءة المتشاعرين المُلطَّخة بالمَنيّ
    والحروب الزائفة.
    أردتُ أن أكتب القصيدة الأشدَّ عنفًا
    لكن المتوحِّشَ موجودٌ في داخلي أنا!

    هاني عويد Fragmento leído por 

    Traducciones del hispanista Khaled Salem


  • I’m afraid that you will make an
    exception for me
    Lord I beseech you do not save me
    that would be more manly
    do not save me
    in spite of my prayers
    a schoolchild repenting a first mortal sin
    I shall implore you unceasingly
    do not save me
    with my tears I shall fill
    all your receptacles
    your dented thimbles
    your enormous barrels
    I shall sob
    in all your holed black socks
    Lord I beg you do not save me
     let the rat
    diligent worker driller of tunnels
    build a road through my belly
    let the wolf
    locked within me
    noisily chew my face
    rather marvel to see us
    more than ever you marvelled
    at seeing smitten lovers
    Lord I beseech you do not save me
    hear my prayer pure ice broken up
    do not save me
    I know you have never saved anyone
    but I am afraid that you will make an exception for me
    I beseech you Lord do not save me
    I beseech you do not save me

    Temo que hagas una excepción conmigo
    Temo que hagas una
    excepción conmigo
    Señor te ruego no me salves
    eso sería más varonil
    no me salves
    a pesar de mis plegarias
    de niño que se arrepiente de su primer pecado mortal
    no me salves
    con lágrimas llenaré
    todos tus recipientes
    tus dedales abollados
    tus enormes barriles
    Sollozaré
    en todas tus calcetas negras y agujeradas
    Señor te ruego no me salves
    Deja que la rata
    diligente trabajadora perforadora de túneles
    surque un camino que atraviese mi vientre
    deja que el lobo
    encerrado en mí
    más que mi rostro ruidosamente
    mejor admíranos
    más de lo que hayas admirado
    al ver a estos amantes embelesados
    Señor te ruego no me salves
    escucha mi plegaria de hielo puro quebrarse
    no me salves
    sé que nunca has salvado a nadie
    pero temo que hagas una excepción conmigo
    te ruego Señor no me salves
    te ruego no me salves
    Traducción al español de Ximena Atristain

    Coreografías de Josef Nadj, basadas en poemas de Tolnai: http://www.ccn-orleans.com/creation-diffusion/les-creations/journal-un-inconnu-265.html