Jam de Morras en Cuba 60

Noviembre, 2020

El 03 de octubre a las 18 hrs. nos encontramos la contrabajista Adriana Camacho, la guitarrista Alda Arita y yo, con la baterista Andrea Cravioto, en las puertas de Cuba 60, instalaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, hoy albergue y altar okupa, dedicado a mujeres víctimas de violencia sistemática en México. Arriba conocí a Elizabeth Piña, saxofonista; tanto ella, como Cravioto, son fundadoras del Jam de morras, colectivo que nos invitó a tocar y leer poesía desde los balcones de la oficina de la directora de la CNDH, Rosario Ibarra de Piedra, cuyo calendario quedó detenido en marzo de 2020.

Accedimos con los protocolos que el conocido Bloque Negro estableció para resguardo general: toma de temperatura y gel antibacterial. Lo más visible, además de las compañeras vestidas de negro de pies a cabeza, los niños en andaderas, el clima comunitario y al mismo tiempo sobrio, fueron las pintas en las paredes de todo el edificio, en una de ellas se lee, como si un poema autoreferencial —y universal— de María Sabina versara: Yo soy música/ Yo soy arte/ Yo soy creatividad/ Yo soy bondad/ Yo soy inteligencia/ Yo soy furia/ Yo soy felicidad/ Yo soy vida, junto al símbolo de anarquía.

Esa noche, también visitaban el espacio Alaíde, cantante y compositora, nieta de la aún desaparecida Alaíde Foppa, quien se encuentra realizando un documental sobre la toma de la CNDH, así como Tania Elis, junto a su papá, la estudiante de la UNAM que desgarradoramente tuvo que pasar semanas en Santiaguito (prisión de la que escribí hace algunos meses en este medio), por tomar un cubículo de la universidad. Además del set de Adriana Camacho, Alda Arita y yo, tocaron Planta un árbol, Aletia Gc y Sofía Hex, para al final generar una jamJam significa confluencia, y el free jazz y la poesía son trincheras que apuestan por el gozo de la diversidad.

El free jazz es un manifiesto/expresión anticapitalista, regido por un único principio: la comunión. En las estructuras que hoy conocemos y vivimos, el trabajo en equipo y la empatía son enemigos y palabras inconcebibles (más que para la generación de materia primera a la venta). El jazz y el free jazz como expresiones, al igual que la poesía, que a contra corriente guardan el potencial de la transgresión, por el simple hecho de invitar a la correspondencia. ¿Por qué, además, una jam como la acontecida el 03 de octubre es aún más significativa en la toma de un edificio institucional?

En un país que ha sido reducido al abandono de la pobreza, a la insolidaridad, y en donde nos han hecho creer que no tenemos poder alguno sobre el sistema hegemónico impuesto, que se recicla de partido en partido, que transita en la elasticidad de la conveniencia, donde se nos quiere relegar a la melancolía, y a esa tristeza que hoy se ve en las calles… cantar y bailar en el espacio público representa un logro, una celebración ciudadana, en principio, pues nos pone en la mira la indignación porque nuestros vecinos no tengan comida, no sepan leer, soporten trabajos precarios, el desprecio de las autoridades, la desaparición de madres, hermanas y amigas, los asesinatos de nuestras mujeres, dejándonos como pregunta central: ¿es tan ingenuo apostar la batalla en nosotras mismas?, ¿o deberíamos vivir con el precepto de que no podemos realizar nuestros sueños? Jamás. Como las líneas dictan en otra de las paredes principales de la okupa: no se debe lucrar con el dolor.

Escribir en los muros es transmitir pliegos petitorios; un graffiti nunca debe ser relegado en la lectura de un movimiento civil, desde la demostración de un orgullo y dignidad de costumbre: «Heroicas e históricas».

¿Qué podemos hacer alguien como tú y como yo? Me preguntaba alguien hace pocos días: apoyar pequeñas acciones que refuercen la autonomía de la sociedad civil, de organizaciones, de individuos. Es una sumatoria: tiempo de hormigas. Que muera el odio, que viva el amorcito.

Este es uno de los poemas que canté/leí junto a Adriana Camacho y Alda Arita, una respuesta a una falogocentrista cartilla moral:

¡Matria! ¡Matria! La ciudadanía jura
no infringir el dolor en tus aras,
si el tambor con su digno acento
nos convoca a transparentar con valor.

¡Para ti la esperanza vigía!
¡Un rehilete para todos de gozo!
¡La alegría para ti por valiente!
¡Y el desahucio para ilotas sin honor!

Tendrán tus ojos el calor de un invierno y nuestras miradas harán posible el encuentro de los seres sintientes, que será lo más justo, lo más pleno, dando tiempo a que se remansen las aguas, para que nos reconozcamos. Así nuestros cuerpos disfrutarán de lo que elijan: ser estrella o arena. Tenemos algo de común con las piedras, sí. El yeso, los huesos, la devoción y la furia en el centro con la que cristalizamos como la valentía, contra quienes nos quieren sin cadencias, sin cielo, los que nos quieren sin dicha, sin palabras, sin el aire. Pues bien: en torno a este círculo de lenguajes nuestros ojos tendrán el calor del invierno para llamarnos Duda, Entrega, Caudal. Un caudal en mitad del desierto que será esa lucecita que nos han dado las hermanas Respiro, Conjuro, Yo soy yoYo soy mía; las hermanas Bruja, Innombrables; hermanas Garganta, Claridad, Risa reunida en nuestras miradas: la entropía. Así que cojamos entre las piernas lo que deba sostenerse, con el ahínco, en el acorde y sus veintiún consonantes para ser las Fronteras-rehilete entre la gula del tiempo, la templanza de la cama, la pereza de oradores de la condición humana, la verdad cuando los tótem se derrumban, la paciencia, melodía de mujer, la generosidad al goce y la inhóspita humildad.

Tras meses de peticiones de entrevistas, de plantones frente a Palacio Nacional, de años de búsquedas y exigencias, la toma se realizó sin que las autoridades hayan dado, al día de hoy, atención oportuna. Actualmente, en el edificio, además de familiares de víctimas, hay adolescentes y mujeres sin hogar, que acudieron a solicitar asilo tras enterarse de que el edificio se activó como un refugio.

Publicado en GASTV: http://gastv.mx/jam-de-morras-por-zazil-collins/

74 días

Some truths come as a side effect of disbelief. 

Nate Wooley

Life is a simple mess. Decenas de ciervos descansan bajo los cerezos en flor en Japón. En Yucatán, apedrean lechuzas; creen que anuncian la muerte. Médicos Sin Fronteras informó: “Vinieron a matar a las madres”, desde Kabul. Un niño de 13 años fue torturado y asesinado en Ecatepec; uno de 7, en Calimaya. 308 mujeres han sido víctimas de feminicidio en mi país, entre enero y abril de 2020; aún no hay cifras sobre mayo. Al sur, familias cuelgan pañuelos rojos afuera de sus casas, en señal de hambre. El amor de mi vida me pidió dejarlo ir. You will need to go out of me. Decidió no luchar a mi lado. Mi dúo Coyote; mi faro. Busca otro corazón. Tres médicos fueron, además, asesinados en Morelos, en un asalto. A otros tantos, sus vecinos los expulsaron de sus edificios; enfermeras han sido golpeadas y atacadas con cloro en las calles; sus hogares incendiados. Escuché The great gig in the sky por días; luego, me acompañaron Moby, Lee Konitz, Tina Turner y John Coltrane. Después, el silencio. Mi mejor amigo falleció el 7 de mayo, a las 7 de la tarde. Tras vestir de blanco, pasé nueve días en oscuridad. El cometa SWAN transitó sobre nosotros. Vi dos superlunas. Cada 3 a.m. escuché a un vecino roncar y a la portera hablándole a sus gatos. La casa contigua pasó 45 días en construcción, tirando paredes y cincelando mis oídos, mañana y tarde, mañana y tarde. #911. A unas cuadras, personal sanitario cerró una avenida y entró en huelga por falta de protección y salarios. Un médico gana entre 340 y 600 dólares al mes. Los ecos de Bertolt Brecht regresan: O todos o ninguno. O todo o nada./ Uno sólo no puede salvarse. Desde el décimo día de contingencia, perdí el sueño; me levanté a las 3:30 a.m. a hervir agua y picar jengibre y manzanilla. ¿Qué es día y noche? Comenzó a escucharse una marea de sirenas, una máquina vibrando en algún piso cercano, patrullas y ambulancias, patrullas y ambulancias, todas las madrugadas, hasta amanecer. Los sonidos se amplificaron. Según la radio, a medida que envejecemos producimos menos lágrimas. Entonces, ¿cuándo acabará este llanto diario? Your hearts are full again! Me asevera Duolingo cada mañana, pero yo estoy rota. Tengo espanto [visible ataque al estado general-falta de apetito-decaimiento-tendencia a sentarse o acostarse en lugares donde se puede recibir sol-frío en las extremidades-somnolencia-tendencia a dormir muchas horas-inquietud en la vigilia y en el sueño-insomnio-palidez-tristeza-angustia-hipersensibilidad en el trato con terceros-esfuerzo al caminar-temor a los sueños en los que se repiten estereotipos amenazadores-ataques repentinos de “locura”-fiebres leves-dolores en el “corazón”]. Sí, me duele el corazón. Deja este país, deja este país cuando puedas, me pidió mi papá en un cumpleaños; sigo preguntándome cuál es la tierra para quien se siente forastero, dónde es propicia una puerta que abra y cierre: un hogar, a home, a haus, o una piel donde hamacar, cuando el refugio es una isla. Los poetas no tienen casa porque su casa se la dan a otros en forma de palabras, escribió Jair Cortés. El 3 de mayo salí al mercado; me encontré con que el edificio donde me resguardé con algunos conocidos un par de horas después del terremoto del 19 de septiembre de 2017 está siendo derrumbado. Estado de alerta. Lento y triste. Lento y grave. Lento y doloroso, como Gimnopedia de Satie. Acuno. Una amiga me leyó las cartas: debo concentrarme en mi lado de sombra. Soy esa mujer en dunas empujando un pedacito del sol sobre de sí. ¿Es este mi hogar, tejas donde día y noche encuentran su constelación? Cerradura. El paso cenital ocurrió el 16 de mayo, a las 13:33 horas; desde luego, no lo vi. Escucho una gota constante cayendo en el lavabo, como en el hidrante de Juan Rulfo. Salve et coagula. Reescribir. ¿Cuál es el salto que no doy? Me pregunto desde 2001. La Muerta voz me susurra. Tuve una conversación metafísica sobre vidas pasadas; ¿karma, pensamiento mágico o bien común? Incredulidad. Mi mejor amiga vive entre andamios, perdida. If you are not the free person you want to be, you must find a place for tell the true about that, releo a Anne Carson. Estamos condenados al retorno. Völuspá. Hogar es punto y ritmo. ¿Cómo ser un bodhisatva si no supe cuidar mi corazón? Urano estuvo en Tauro. Venus retrógrado. Intenté hornear pan, ¿quién no? Comencé a sintonizar canales de tarot en YouTube: Tarot del girasol, Punto intuitivo, Azul Azulia, Blue Tarot, Cordelia, Llamas gemelas, Soraya, elige tu destino, Mar & Prosa, Aranais, Capilove… Me ayudaron a conciliar el sueño y astralizar mis noches; sin alivio. Ofrendé velas a la luna, sobre un camino de conchas de mar, y vino del Valle de Guadalupe. Recé a una piedra-runa blanca que encontré en Manzanillo, hace un año, para resguardar el amor de quien amo. Recé, recé, recé. Rezar no sirve de nada; aun así me anudé tres veces una Fita do Bonfim con deseos que quiero cumplir cuando el tiempo la destruya. Parece indestructible. Me la obsequiaron el día del funeral de mi mejor amigo, el hermano que no tuve. Como el reflejo de a quien le amputan un dedo, ahora río sola pensando en lo que nos haría reír a ambos. Cumulus nimbus. El 21 de mayo volví a cantar. Esto no es un diario. El saqueo del oro continúa en Zacatecas. Ecocidio. Dos activistas más han sido asesinados. Se registró la influencia directa de Júpiter y luna nueva en Géminis. Inició la temporada de eclipses. Cada hora, 155 mexicanas han sido violentadas desde el confinamiento. Cuenta hasta diez. Llevo dos meses sin percibir un sueldo. A partir del 12 de mayo y hasta el 27 de marzo de 2024, el ejército podrá realizar tareas de seguridad pública en todo el territorio nacional. No puedo respirar. Una amiga en Suecia organizó conmigo un paseo por el bosque; no alcancé a oler el verde, pero comí fresas al camino. A 74 días entre linderos, mi consuelo es que siempre habrá días más oscuros, pero para no dejar de luchar, debemos dar amor; amor para romper este aislamiento; ternura, aunque nos aterre. Resistiremos a través de la empatía y ese ensamble de improvisación perenne que es cohabitarnos; no importa desde qué continente o asimetría. Forjar hogares donde se cuide al corazón; hogares piel. Comunidades de cuidado, menciona Judith Butler. Decir te amo, te quiero,

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te reconozco, con voluntad fuerte, sin semblante: el salto que no me atrevía a dar. La verdadera desgracia es no amar, resuena Camus en mi cabeza. A 74 días, aprendí que quien te ama no soltará tu mano en esta constante búsqueda, que es la vida, por compartir soledades. El amor de mi vida se retiró; viejas y nuevas amistades emergieron  para estar y crear. La rueda de la fortuna. No será fácil romper los límites, ¿cuándo lo ha sido? Mishmash.

Zazil Alaíde Collins

Mayo 31 de 2020

Para Visible Binary

De ‘Omen’

La vida comenzó en los ojos de la tortuga
en su rostro adusto
y en mis manos de gorila
mis manos de gorila
blancas
como el blanco del primer poema
como una muerte casi cierta
entre el templo y los colmillos
: pupilas y dentadas

Devano
canevo el ovillo en el bejuco
engarzo su hilo invisible
entre claveles y vincas
durante 7, 200 años de neblina

en los que todas las brujas dirán lo mismo
que la estrella clandestina
al tambor del caparazón
abrirá en los montes
de las gargantas
la señal del destello

y mis manos de gorila
al ritmo negro de la poesía
serán un puño para el silencio
como el blanco del primer poema
como una muerte casi cierta
en el tragaluz pineal de la tortuga
que sostiene este mundo

Life began in the eyes of the turtle
in its grim face
and in my gorilla hands
my gorilla’s hands
white
like the white of the first poem
like an almost certain death
between the temple and the fangs
: pupils and dentition

I spin
I canvasneedle* the skein in the vine
I seam its invisible thread
between carnations and vincas
during 7, 200 years of haze

in which all witches will say the same
that the clandestine star
to the carapace drum
will open in the mounts
of the throats
the exile signal

and my gorilla hands
to the black swing of poetry
will be a fist for silence
like the white of the first poem
like an almost certain death
in the pineal skylight of the turtle
that holds this world on

Zazil Alaíde Collins

FONOTROPOS: aves, sueños y música random

[Extraído de un diario de sueños] Era 10 de octubre de 2018 y desperté de un increíble concierto de solo de batería del turco Berke Can Özcan; fue emocionante: platillos y baquetas por doquier, bum bum. Días después, Luis Eduardo Aute interpretaba un concierto frente a una iglesia, en apariencia, de Xochimilco. Era maravilloso; detrás suyo corría una fuente y la iglesia sobre ruinas aztecas. Ahora recuerdo que el 5 de octubre de 2010 el mundo vivía su destrucción y Miguel Bosé intentó frenar un ataque nuclear japonés cantando; fracasó. Boom.

Según mi diario de sueños, el 11 de marzo de 2015 me encontré atrapada en una cápsula con música y vídeos de El Puma, y desperté abrumada, desde luego. El 11 de octubre de 2018, mientras visitaba un supermercado egipcio (con un estante de cervezas marca Arnaldo Antunes –que compré–), mi soundtrack inconsciente dio play a una canción de Gianluca Grignani que me hizo abrir los ojos: “yo pienso que no son tan inútiles las noches que”… Se repite octubre; parece que mis sueños musicales se intensifican ese mes, porque un 12 de octubre PJ Harvey me interceptó como una fugaz heroína que vestía como un cuervo y defendía la justicia, cantando en patines; y en otro de tantos, mi duermevela me sorprendió cantándome los versos de Gepe: “deja la ventana abierta para que puedas tirar, todas las cosas que sobren que se tienen que botar”.

La música palpita nuestros afectos y, como en esa ventana abierta, desde los sueños también asoman fonotropos. Soñar es eclipse y conjuro. Mis sueños han sido mis puntos de encuentro con la meditación, como pistas de los símbolos que me forman: excéntricos viajes a Taipei, ritos de iniciación, pesadillas en las que la ajena voz del fascismo me anuncia que ha regresado en plenas elecciones de 2018 y figuras lisérgicas que mitifican el tiempo, un tiempo habitado por el canto del shōgun, un ave que desde 2010 anida en mi habitación.

Arribó una noche en la que dos amigas me ayudaban a vestir de blanco; me preparaban para una ceremonia, con lino y listones. De pronto, comencé a caminar por un bosque cuando entre los árboles vi una luz que dibujaba una silueta diagonal, una luz de color rosa tenue que provenía del canto de un ave, un ave que me hablaba en el lenguaje de los pájaros, como Sibelius; era mi Shōgun, mi propia voz preguntándome: “¿qué palabras escucha tu bosque?”. El bosque resonaba y el ave revoloteaba. Mi Shōgun era un mirlo y en este sueño yo era un simple Sigfrido. ¿Qué me decía el lenguaje oculto de esta ave? Que apaciguara a mis bárbaros, en honor al vocablo japonés que la nombra. En mi batalla escribí este poema:

En el abanjo del uluema
trina su filigrana
sobre la corteza
del invisible rosa que retoña
en la forma más limpia
del movimiento infinito
donde envarados
los fantasmas de corazón corto
resplandecen detrás del cristal
para que, coronada diagonal,
la trigueña shōgun
libre
en este mundo y en los otros

pringue de cardos
mi garganta que pervive
el acorde del bosque:
luz que se ama
de silabear
cuando se ama
el flux de ser
al pie de un árbol
de alas a fronda.

Mientras lo escribía, repentinamente, como en un sueño despierta, la voz de Juan Pablo Villa habitó esos versos. ¿Acaso no la vida es sueño y los sueños sueños son? La fonética es nuestra psiqué, y los cantos en mis sueños el último hálito antes de morir.

Zazil Collins

Love’s Revolution

Detente

abraza la oscuridad

los tormentos ahora se sientan a tu lado

martillazos de media noche

la incertidumbre

respira en los hombros

la certeza es frágil

como el amor y la ira

abraza la sonrisa de tus amigos

la tersura de las voces de tus padres

el calor de los hornos que debes compartir

con quienes alzan sus pañuelos en señal de hambre

la crueldad intentará hospedar en los sanatorios

las masacres querrán debilitarnos

todavía más

mejores amigos partirán

pero tendremos que pregonar los cálidos versos

que el desasosiego acompasa

Medusa encontrará el amor

nos liberará de los harapos

poco a poco iremos prendiendo las velas

y nos reuniremos en la plaza pública

para velar a las hermanas asesinadas

y las lechuzas augurarán la vida

y los niños y niñas nunca tendrán que trabajar más

y arriesgar sus vidas

amor e ira seguirán siendo frágiles

pero habremos aprendido a sanar

la soledad entre ambos

para caminar de la mano

por la libertad, la igualdad, la paz, la solidaridad

y la alegría

la alegría

la alegría

de esta revolución

en la que mi corazón te busca

tid i hjertet

repeter kull

det stikker i hjertet

tid

til kamfer

refleksjon

sanselig der

hva som er verdt noe

har fått ny enhet

at resurssene brukes til nytte for menneskeheten

at en ny opplysningstid med menneskets verd og potensial vinner

sett gjennom øynene til naturen

eksistensialisme som

vi har kul under fotsålen

som gløder øynene blør

fremmedes tanker truer ryggmargsoppbygning

knokler

det som fargelegger

det som rører

det som skriker

det som sakter

det som smerter

det som leger

ryggmargsvirvel

plassert underlig

kull under fotsålen

pistolen skyter seg selv og blir tilintetgjort

siklende flamme

søk der du kommer fra

vannkilden

opplysningstiden

fra dypet roper mitt hjerte

bær verdet

kvinner og menn

unge og gamle

fri tale

fritt vann

fri lengsel

Fritt hår

Fritt verd

fritt land

skulder ved skulder ved skulder

ved skulder ved skulder ved

skulder ved skulder ved skulder

å løfte oss sammen av

patriarkatet

å sette seil sammen i samme farvann

å se en ny enhet for vekst

hekseforfølgelser verner om samme redsel

da som nå

fra maktens møreke, hule hjerter

i follede hender

i økende takt med kapitalismens vekst

at vi lytter

at vi puster

at vi holder pusten

for vi trenger ikke hyperventilere

det er i mellomrommet vi igjen kan

stå oppreist og møte

oss selv igjen

jeg reiser meg og er en annen

jeg reiser meg og er en annen

Guro Moe & Zazil Collins

Mayo/Mai 20

Formas interdisciplinarias de escribir y cuidar

APUNTES PARA EL ENCUENTRO ESCRITORAS Y CUIDADOS

Quiero arrancar mi participación a partir de “la escritura de mujeres como un espacio político, generador de nuevas narrativas y de mecanismos de cuidado”, pues es un espacio que hemos tomado, muy a pesar de pesares, para transformar la casa y abrir bocas. Esto último en referencia a ese dicho popular de “a guardar la casa y cerrar la boca”, que muy bien argumenta Clara Janés en un libro homónimo, que sentenciaba que la labor de las mujeres era la del cuidado del hogar, en silencio, siempre en silencio. A lo largo de la historia, la escritura de las mujeres se ha adaptado siempre, como en todos los procesos de asimilaciones culturales y sociales, del anonimato, a los sobrenombres, de los interiores de las cocinas y recónditas recámaras de hacinamiento a ágoras, espacios abiertos y propios, en los que la voz y el sonido, no sólo la escritura gráfica-alfabética, han cobrado dimensión.

“Las mujeres que cuando cantan” es un poema de María Paz Guerrero, poeta colombiana, que engloba la fuerza que la voz de una mujer representa en páramos y llanos, y cómo las manos y las gargantas sostienen nuestro mundo. Y es un poema que adquirió espacialidad gracias a Lucía Pulido y Cerrero, cantante y músicos colombianos, y que escuchamos de fondo en algún momento en este espacio, como parte de una lista musical que he curado para este encuentro.

La voz y la poesía siempre han estado unidas, pues sabemos-intuimos que el primer poema de la historia de la humanidad fue una nana, una canción de cuna, en la voz de una mujer: la poesía-arrullo que quiso imitar la vida y la naturaleza de los pájaros, del viento. La poesía-arrullo que surge de gargantas, muy cerca del corazón, porque la voz-el habla-lalengua bombea y nos conecta directamente con nuestras emociones. Ahí comenzamos a crear identidades, mitos, a reconocernos, a bordearnos.

Es precisamente ese borde de sentidos, emociones e ideas el que nos posibilita la creación y la escucha. A veces nos limita, pero también nos reta a ir más allá, a cruzar y descubrir. Como programadora musical, locutora y guionista radiofónica, labor conjunta que comencé hace casi 13 años, constantemente me han preguntado por su relación con la poesía, y más allá por la ciencia política, una carrera que exploré algún tiempo para luego decidir que lo que quería estudiar era literatura, por su acercamiento con el discurso, en general. Pues bien, para mí, todo está relacionado. Hacer radio está ligado a la literatura porque la música es una narración, una narrativa de la vida cotidiana y su sinergia, pues la música –como la radio– es la red de este momento, donde confluyen inquietudes, cuestionamientos y goce, siempre en colectividad. Pienso en la curaduría musical como un reflejo de las identidades del país que habitamos, pero que a la vez transforme la vida de sus habitantes, dándole así un espacio especial a las llamadas “músicas creativas”, cuya ética musical está basada en las libertades ciudadanas y la contra corriente, desde luego, de los discursos oficiales, pues su contenido objeto es cultural, artístico o patrimonial; músicas que también provoquen la imaginación de los escuchas y que tejan comunidad, que cuestionen, que al mismo tiempo hagan bailar y cantar. Desde luego, pongo especial atención a las líricas, puesto que mi formación como literata y como escritora me ha sensibilizado, quizá, más a ello. Y esto es lo que yo relaciono directamente con lo político, como un espacio de generación de cuestionamientos, discusión y toma de decisiones en el que se incentiva la libertad de pensamiento, creación, expresión y de asociación. Y dedicarse a escuchar el contenido de cada pieza musical que se enlazará a otra canción sucesivamente para ser escuchada por públicos diversos, según horarios y días, es mi forma profesional de cuidar. Imaginar que a alguien del otro lado le resonará la letra de una canción, o la forma de interpretar un contrabajo o un solo de batería, por decir, es de las cosas que mayor placer me provocan. Desde luego, colaborar en la difusión del trabajo de cientos o miles de creadores, a la par. Creo en la palabra como arma política, creo en el arte como arma política. Sí, como escribió Gabriel Celaya: la poesía es un arma cargada de futuro. Y por ello también escribo. Escribo con la ilusión de que la poesía –la palabra-lalengua– sea un arma cargada de colectivización. Creo en la lectura particular, singular, a solas, como proceso natural de interiorización, en que somos agentes en soledad, en que a partir del entendimiento de nuestras soledades llegaremos a esa comprensión, la generación de puentes de diálogo para encontrar los caminos que hagan que nuestras soledades sean soledades comunes. La radio es el medio más noble, junto a la poesía, que conozco para ello; la radio es además un mecanismo de acción directa, que resuena. La forma en la que he decidido cuidar es a través de la generación de colectividad. Y es la forma en la que me cuido también, pues la música es mi salvación, en  todo sentido, desde que tengo consciencia.  

Ahora quiero mencionar, a partir de los cuestionamientos generales que nos dieron nuestras cuidadoras para la mesa de hoy, los sesgos de género, y temas como la gestión de tiempo, dinero y decisiones de escritura que he aprendido a tomar.

En todos los  trabajos que he realizado en esta área profesional radiofónica siempre he recibido menos dinero que el resto de mis compañeros o colegas hombres, en el ámbito privado y público. Siempre estos actores lo han sabido y lo han consentido, lo mismo que quienes han fungido como patrones o jefes, incluso jefas. Y desde luego, siempre he sido un personaje non grato al exhibir esta situación entre jefes y compañeros, lo que me lleva a denunciar que existe un sesgo de género en el mundo radiofónico. Lo que sí me ha dado siempre este trabajo es la posibilidad de decidir sobre mi tiempo, y con ello he logrado un balance con mi trabajo de creación literaria, y permeando –eso intento– mi obra a la escucha-objetivación, en primera posición. Pero es necesario volver y centrarnos en el punto del dinero, las formas de subcontratación a las que todos, incluidos hombres, estamos inmersos en este país, que ha aprendido a desestimar y maquillar las políticas abrasivas del capitalismo salvaje, al que esta administración y previas han estado entregadas –porque esa es la mentalidad priista fundacional–, y que cada vez nos desproveen de mayores derechos laborales. Ahora mismo, yo laboro para la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, que nos ha negado contratos y congelado salarios desde diciembre de 2018 y a la fecha, con un trato indigno en el que también nos ha dejado en claro que la política de contratación no cambiará, que no validarán antigüedades ni prestaciones ni seguridad médica, ni nada de lo que uno pensaría el gobierno proveería en primer lugar a sus trabajadores. Y ante estas exigencias de derecho laboral básicas, el resto de redes de creadores, de colegas, de medios de difusión han hecho oídos sordos. Considero que uno de los objetivos de encuentros como estos, antipatriarcado, y lo recalco porque debemos de comenzar a hablar de LA LEY DEL PADRE, la ley del sistema económico que padecemos, es lo que estamos combatiendo. Y si no lo es, es lo que deberíamos estar combatiendo, pues es esta ley patriarcal la que nos ha relegado y ha sentado las bases de este entorno de violencia social y económica. Para mí, la llamada resilencia, que también nos hace creer que resistir hasta la ignominia es una cualidad, nos ha hecho mucho daño, porque lo que debemos comenzar a cambiar es una serie de discursos en los que hemos perdido objetivos de lucha: de construcción de ciudadanías en pro de conquistar y legalizar derechos. Y para ello, para ser ciudadanas y generar ciudadanías debemos, de nuevo aludiendo al dicho con el que comencé mi participación, abrir la boca y hacer públicas nuestras ideas, necesidades, reclamos y reconocimientos, y comenzar a empujar debates que encaminen políticas públicas dentro de congresos, de la mano auditora de los ciudadanos. Así que celebro que este encuentro se esté llevando acabo; celebro también otros que han existido en el pasado, como el de Escritoras autónomas, que gestionó la poeta Camila Krauss, en Xalapa, Veracruz, hace algunos años y que Gabriela Damián debe recordar, así como pequeñas comunidades que otras escritoras han intentado accionar en últimas fechas, como es el caso de Rosario Loperena, así como la Poesía por primavera que hace unos años también Antonio Calera impulsó con dos días enteros para las poetas que habitan/habitaban la ciudad en ese momento.

Como trabajadora, para continuar con la línea de participación, en estos momentos me parecería esencial conocer un despacho de abogadas laborales, así como direcciones de políticas públicas dentro de Secretarías de Trabajo, que den seguimiento a todos los atropellos que como mujeres vivimos salarialmente, entre otros, pero pongo en el centro el salario porque a partir de él consolidamos nuestras autonomías.

En cuestión de decisiones de escritura que he aprendido a tomar a partir de mi desarrollo profesional interdisciplinario, puedo hablar de nuevo de la colectivización, desde el estudio de la videopoesía, desde la gestación de videopoemas, libros trabajados en equipo, festivales y ediciones de ciclos de poesía e improvisación musical que desde hace años intento seguir activando cada que puedo para conocer a más creadores y, quizá, formar amistades en torno a nuevas dinámicas de trabajo justo. Es un sueño, pero quiero seguir luchando por ello.

Casa Universitaria del Libro, 16 de octubre de 2019

Zazil Alaíde Collins