[RESPUESTA A UNA FALOGOCENTRISTA CARTILLA MORAL] Entropía

Tendrán tus ojos el calor de un invierno y nuestras miradas harán posible el encuentro de los seres sintientes, que será lo más justo, lo más pleno, dando tiempo a que se remansen las aguas, para que nos reconozcamos. Así nuestros cuerpos disfrutarán de lo que elijan: ser estrella o arena. Tenemos algo de común con las piedras, sí. El yeso, los huesos, la devoción y la furia en el centro con la que cristalizamos como la valentía, contra quienes nos quieren sin cadencias, sin cielo, los que nos quieren sin dicha, sin palabras, sin el aire. Pues bien: en torno a este círculo de lenguajes nuestros ojos tendrán el calor del invierno para llamarnos Duda, Entrega, Caudal. Un caudal en mitad del desierto que será esa lucecita que nos han dado las hermanas Respiro, Conjuro, Yo soy yo, Yo soy mía; las hermanas Garganta, Claridad, Risa reunida en nuestras miradas: la entropía. Así que cojamos entre las piernas lo que deba sostenerse, con el ahínco, en el acorde y sus veintiún consonantes para ser las Fronteras-rehilete entre la gula del tiempo, la templanza de la cama, la pereza de oradores de la condición humana, la verdad cuando los tótems se derrumban, la paciencia, melodía de mujer, la generosidad al goce y la inhóspita humildad.