Carta abierta

Para comprender las razones que animan el siguiente texto, resulta indispensable situarse históricamente en los orígenes del Periódico de Poesía (PdeP), revista mexicana de poesía, al principio, inspirada en el Diario de Poesía, publicado en la Argentina durante veinticinco años, a partir de 1986.•

Según puede leerse en la sección Antecedentes de la página del PdeP, éste “nace en 1987, por iniciativa de Marco Antonio Campos y bajo los auspicios de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Autónoma Metropolitana, como un espacio primordial lo mismo para el quehacer poético que para la reflexión y la crítica a partir de éste.


“En cada una de sus distintas épocas, encabezadas por el propio Marco Antonio Campos y Luis Hernández Palacios, Hernán Lara Zavala, Eduardo Vázquez, Raúl Renán, Vicente Quirarte y David Huerta, todos poetas y editores de enorme valía, el Periódico… ha conjuntado diversos esfuerzos y talentos en torno a la siempre noble –aunque tantas veces denostada– labor de difundir la poesía y el pensamiento, en un contexto acre y tradicionalmente refractario a tales manifestaciones del espíritu. 

“Es preciso mencionar aquí el apoyo que, en diversos momentos, esta publicación recibió de otras instituciones coeditoras que, junto con la UNAM, han hecho posible la pervivencia del proyecto a lo largo de estos veinte años que no han sido, precisamente, lo más promisorios para las actividades editoriales y culturales en este país: la propia UAM, el Instituto Nacional de Bellas Artes y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Dos décadas después, ante un paisaje ya hecho y en el que, siempre, todo está por hacerse, el nuevo equipo editorial de Periódico de Poesía reconoce el trabajo invaluable de quienes nos precedieron”.

A diferencia del Diario de Poesía, que siempre se publicó en papel, el PdeP sacó números físicos hasta 2007, momento en que, bajo la dirección del poeta y traductor Pedro Serrano, se convirtió en una revista virtual. Con todo, anualmente, coincidiendo con la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, se publicaba un anuario en papel, que hacía las veces de antología del período. Durante la gestión de Serrano, el PdeP vivió una importante época de internacionalización, pero también cuidó respetar la historia de la publicación, manteniendo on line los PDF de las anteriores direcciones y reflotando, periódicamente, entrevistas y otros materiales notables, a modo de tributo a los esfuerzos de los anteriores directores.

Y así se mantuvieron las cosas hasta que, en 2018, Jorge Volpi, el actual coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, consideró oportuno un recambio generacional y, por lo tanto, el reemplazo de Serrano por el poeta y traductor Hernán Bravo Varela.

La lógica del PdeP entonces cambió. En primer lugar, dejó de ser una publicación mensual para convertirse en algo así como un blog semanal. Por otra parte, por primera vez los colaboradores empezaron a cobrar por sus colaboraciones. Finalmente, desaparecieron todas las referencias on line a lo publicado en las épocas anteriores.

Por esto último, con la excusa de haber sido columnista y colaborador del PdeP durante 10 años, aprincipios de diciembre de 2018 le escribí un mail a Bravo Varela, reclamándole por la desaparición de los materiales previos a su gestión. En la oportunidad, Hernán me dijo que fuera paciente, que, con el tiempo, el problema se iba a solucionar. Y, de hecho, unos días más tarde, me escribió señalándome que se habían instalado “un par de botones para navegar las épocas de la publicación”. Lamentablemente, el “par de botones” sólo permitía acceder al último número de la época anterior del PdeP. Volví a escribirle a Hernán; le dije: “Ahora el vínculo con los números anteriores está visible y resulta práctico. Los que faltan son, precisamente, esos números anteriores. Esperemos que el diseñador o quien sea no los tenga secuestrados ad infinitum”. Entonces, siempre en los mejores términos, Hernán me dijo que iban bien encaminados y que fuera paciente. Le expliqué que la preocupación no era sólo mía y que me había llegado el rumor de que varios ex colaboradores estaban pensando en escribir una carta quejándose de la situación. Me comentó entonces que estarían en su derecho.

Después vino el fin de año con todo lo que ello implica.

El 27 de enero pasado, viendo que nada había cambiado, volví a escribirle a Hernán, quien me explicó un problema personal muy atendible para no haber podido avanzar con la cuestión. Sin embargo, agregaba en su mail: “Como sabrás, el programa de austeridad republicana promovido por López Obrador ha afectado a las propias arcas universitarias, por lo que el presupuesto para colaboradores nacionales está en suspenso, al menos por ahora. Ruego porque no haya una reducción tan dramática que nos haga volver a épocas pasadas del PdP, en las que una remuneración a poetas, traductores, ensayistas y reseñistas mexicanos resultaba imposible. Sobra decir que me uno a tu demanda porque se homologue el material de todas las épocas, de tal manera que la nueva plataforma albergue los contenidos íntegros del PdP. Sin embargo, eso exige fondos con los que, probablemente, no contaremos por ahora. A discreción tuya, envía con confianza esa carta que otros colaboradores y tú han planeado enviar”.

Lo primero que me sorprendió fue que en esta nueva época los colaboradores cobraran, algo que nunca antes logró Pedro Serrano, pese a sus muchos y frecuentes reclamos en este sentido (que me constan).

Lo segundo fue saber que existía un problema técnico de tal magnitud que hacía necesario el desembolso de mucho dinero para su solución.

Con estos datos, redacté una carta y se la envié a aquéllos colaboradores que tenía más a mano. Y agregué el texto siguiente para que se firmara:

“Los abajo firmantes, colaboradores del Periódico de Poesía de la UNAM entre 2007 y 2018, solicitamos encarecidamente  se considere volver a poner a disposición del público nuestras colaboraciones realizadas en la publicación a lo largo de ese lapso.

“Habiéndolas hecho ad honorem, entendemos que la única compensación posible por nuestro trabajo es permitir que los lectores, pasados, presentes y futuros, puedan acceder libremente al fruto de nuestros esfuerzos.

“Nos sentimos orgullosos de haber sido parte del Periódico de Poesía y de que nuestra labor sea parte de su patrimonio. Pedimos entonces que la UNAM se ponga a la altura de nuestro reclamo y corrija una situación que además de dolorosa puede entenderse como ofensiva.”

En cuestión de horas, el texto se viralizó y se formaron cadenas espontáneas de ex colaboradores del PdeP, quienes, desde todo el mundo, fueron remitiéndome las firmas. Es más: varios ex colaboradores, con mayores conocimientos legales, hicieron comentarios muy interesantes que contribuyeron a una comprensión mayor de lo que estaba sucediendo. Uno de esos comentarios, rápidamente compartido por muchos otros firmantes, fue el de Andrés Ehrenhaus, quien, desde Barcelona, escribió: “es totalmente absurdo y anacrónico que dejen perder una base de datos tan rica y significativa, argumentando razones de índole técnica. Además, por másad honorem que hayamos colaborado con el PdP, en ningún caso podríamos haber renunciado a la propiedad intelectual de las obras y textos, que sigue perteneciéndonos y, por tanto, me parece hasta casi ilegal que se tomen medidas respecto de ellos sin consultarnos”.

Otros firmantes, tales como el Dr. Enrique Priego –miembro de varios comités académicos internacionales de humanidades digitales, incluido el comité de comunicaciones ad hoc de la Alianza de Organizaciones de Humanidades Digitales (ADHO) y el consejo ejecutivo de la Asociación de Computadoras en Humanidades (ACH)–, señalaron que el problema técnico era de solución relativamente sencilla.

Por su parte, Pedro Serrano, sorprendido por la iniciativa, se unió al reclamo y escribió una carta pública a Jorge Volpi, quien, como coordinador de Difusión Cultural de la UNAM es el jefe de Rosa Beltrán, la Directora de Literatura de la UNAM, a su vez jefa de Hernán Bravo Varela, el Editor del PdeP. Sintetizando, Pedro decía que era urgente tomar medidas para reponer el material desaparecido de la web.

Para entonces, Hernán Bravo Varela envío un mail colectivo –que se agregaba a la campaña de Tweets salidos del PdeP–, donde manifestaba estar al corriente de mis preocupaciones y, contestaba en nombre del PdeP y de la Dirección de Literatura de la UNAM que “Todos los contenidos del PdP, tanto de su época impresa como de la digital, son perfectamente accesibles y consultables en línea. La época impresa puede consultarse en esta dirección: http://www.archivopdp.unam.mx/index.php/del-papel-a-pdf; la digital, correspondiente a los años que van del 2007 al 2018, se puede consultar en esta otra: http://www.archivopdp.unam.mx/. Ambos sitios están vinculados en la plataforma de la nueva época del PdP, tanto en la página de inicio (a través de dos botones al calce) como en el menú principal”.

Según comprobaron de inmediato muchos de los ex colaboradores que recibieron ese mail de Hernán, el vínculohttp://www.archivopdp.unam.mx/ no iba a ningún lado y se producía un efecto de loop, que sólo permitía ver los dos últimos números de la gestión anterior. Quienes así lo advirtieron, lo dijeron por escrito: la plataforma sobre la que había sido creado el PdeP digital tenía la lógica de un sitio web y, por lo tanto, de una revista; la actual, invocando un dinamismo que no es tal, coincidía con la de plataforma de un blog, y de ahí la incompatibilidad. Se armó así una nueva cadena de mails que se interrumpió algo más tarde, porque, de la nada, como en una de esas actuaciones del ilusionista David Copperfield, aparecieron mágicamente los índices de los números del PdeP publicados durante la gestión de Pedro Serrano.

Así, a 24 hs. de comenzada la campaña de firmas y del envío de la carta de Pedro Serrano a Jorge Volpi, lo que iba a llevar tanto tiempo y tantos recursos, y en seis meses no se había intentado solucionar, ahora se solucionaba, al menos en forma parcial –quedan algunos detalles que mejorar–, gracias a que alguien consideró que había que solucionarlo.

Probablemente la decidida intervención de Hernán Bravo Varela fue decisiva. Suponemos que logró que sus superiores acusaran recibo del pedido y que los técnicos hicieran su trabajo. Dicho de otro modo, a la buena voluntad de Hernán se sumó lo que podríamos llamar la voluntad política de sus jefes, súbitamente sensibles a la inquietud de escritores que hicieron llegar sus firmas desde todas partes del mundo. Algunos de ellos son muy célebres y otros no tanto, muchos ocupan cargos muy importantes en las principales universidades del mundo, y, en algunos casos, altos cargos en instituciones internacionalmente reconocidas (como el poeta Edward Hirsch, que preside la John Simon Guggenheim Memorial Foundation). Todos fueron solidarios porque, a lo largo de casi una década, trabajaron gratuitamente para el prestigio de la UNAM.

En nombre de todos los que colaboramos en el PdeP durante la gestión anterior, corresponde entonces hacerles llegar un agradecido saludo a Pedro Serrano, Ana Franco, Mariela Castañeda y Luisa Manero, quienes, contra viento y marea, y con muy poco apoyo institucional, durante 10 años hicieron posible que ésta fuera la revista de todos nosotros. Ojalá cuando termine la gestión de Hernán Bravo Varela podamos decir lo mismo.

Este artículo concluye de manera singular, agradeciéndoles a todos los firmantes –que se detallan a continuación–, sin cuya decidida intervención nada se habría logrado.

JUAN CARLOS ABRIL (ESPAÑA)
LUIS MIGUEL AGUILAR (MÉXICO)
JORGE AGUILAR MORA (MÉXICO)
ANTONIO MARTÍN ALBALATE (ESPAÑA)
ALFONSO ALEGRE (ESPAÑA)
MERCEDES ÁLVAREZ (ARGENTINA)
JUAN ARABIA (ARGENTINA)
TERESA ARIJÓN (ARGENTINA)
LUIS ARMENTA MALPICA (MÉXICO)
XIMENA ATRISTAIN LÓPEZ (MÉXICO)
JORGE AULICINO (ARGENTINA – PREMIO NACIONAL DE POESÍA)
MARCOS RICARDO BARNATÁN (ESPAÑA)
DIANA BELLESSI (ARGENTINA – PREMIO NACIONAL DE POESÍA)
HERMANN BELLINGHAUSEN (MÉXICO)
BÁRBARA BELLOC (ARGENTINA)
JOSÉ LUIS BOBADILLA (MÉXICO)
SAMUEL BOSSINI (ARGENTINA)
CORAL BRACHO (MÉXICO)
LUIS BRAVO (URUGUAY)
MATT BROGAN (ESTADOS UNIDOS)
JOHN BURNSIDE (ESCOCIA)
SUSANA CABUCHI (ARGENTINA)
SILVIA CAMEROTTO (ARGENTINA)
MARIO CAMPAÑA (ECUADOR)
LOREA CANALES (MÉXICO)
XANATH CARAZA (MÉXICO)
HELENE CARDONA (FRANCIA)
HÉCTOR CARRETO (MÉXICO)
MIGUEL CASADO (ESPAÑA)
ADOLFO CASTAÑÓN (MÉXICO)
SILVIA EUGENIA CASTILLERO (MÉXICO)
JOSÉ CARLOS CATAÑO (ESPAÑA)
MICAELA CHIRIF (PERÚ)
ZAZIL COLLINS (MÉXICO)
ARGEL CORPUS (MÉXICO)
LUIS CORTES BARGALLÓ (MÉXICO)
ANNA CROWE (INGLATERRA)
FRANCISCO JOSÉ CRUZ (ESPAÑA)
JAN DE JAGER (ARGENTINA)
RAFAEL JOSÉ DÍAZ (ESPAÑA)
IGNACIO DI TULIO (ARGENTINA)
ANDRÉS EHRENHAUS (ARGENTINA)
MARTÍN ESPADA (ESTADOS UNIDOS)
EDUARDO ESPINA (URUGUAY)
JOSÉ MARÍA ESPINASA (MÉXICO)
CARLA FAESLER (MÉXICO)
JORGE FONDEBRIDER (ARGENTINA)
ANA FRANCO (MÉXICO)
SILVANA FRANZETTI (ARGENTINA)
EDUARDO GARCÍA AGUILAR (COLOMBIA)
ALICIA GARCÍA BERGUA (MÉXICO)
INÉS GARLAND (ARGENTINA)
SERGIO GASPAR (ESPAÑA)
DANA GELINAS (MÉXICO)
DANIEL GOLDIN HALFON (MÉXICO)
ALEXIS GÓMEZ ROSA (REP. DOMINICANA)
RODICA GRIGORE (RUMANIA)
VERÓNICA GROSSI (MÉXICO)
CITLA GUERRERO (MÉXICO)
GUSTAVO GUERRERO (VENEZUELA)
GOYA GUTIÉRREZ (ESPAÑA)
RICHARD GWYN (GALES)
HUGH HAZELTON (ESTADOS UNIDOS)
JULIÁN HERBERT (MÉXICO)
W. H. HERBERT (ESCOCIA)
SONIA HERNÁNDEZ (ESPAÑA)
FERNANDO HERRERA GÓMEZ (COLOMBIA)
EDWARD HIRSCH (ESTADOS UNIDOS)
TANYA HUNTINGTON (ESTADOS UNIDOS)
EDUARDO HURTADO (MÉXICO)
DARÍO JARAMILLO (COLOMBIA – PREMIO NACIONAL DE POESÍA)
ENRIQUE JUNCOSA (ESPAÑA)
FABIO JURADO VALENCIA (COLOMBIA)
GWEN KIRKPATRICK (ESTADOS UNIDOS)
CARLOS LÓPEZ (MÉXICO)
CARLOS LÓPEZ BELTRÁN (MÉXICO)
ÁLVARO LUQUIN (MÉXICO)
CLAUDIA LUNA FUENTES (MÉXICO)
CARLOS MAPES (MÉXICO)
JUAN CARLOS MARSET (ESPAÑA)
GASTÓN ALEJANDRO MARTÍNEZ SALDIERNA (MÉXICO)
JUAN ANTONIO MASOLIVER (ESPAÑA)
RODOLFO MATA (MÉXICO)
AURELIO MAJOR (MÉXICO)
CLAUDIA MELNIK (ARGENTINA)
EDUARDO MILAN (URUGUAY)
EDUARDO MOGA (ESPAÑA)
MARIO MONTALBETTI (PERÚ)
JUAN ANTONIO MONTIEL (MÉXICO)
JAIME MORENO VILLARREAL (MÉXICO)
FABIO MORÁBITO (MÉXICO)
HARRYETTE MULLEN (ESTADOS UNIDOS)
JUAN ESMERIO NAVARRO (MÉXICO)
EILÉAN NÍ CHUILLEANÁIN (IRLANDA)
MICHAEL O’LOUGHLIN (IRLANDA)
MAGNUS WILLIAM-OLSSON (SUECIA)
ALFONSO OREJEL SORIA (MÉXICO)
LUCRECIA ORENSANZ (MÉXICO)
JULIO ORTEGA (PERÚ)
YOLANDA PANTÍN (VENEZUELA)
MIGUEL ÁNGEL PETRECCA (ARGENTINA)
JULIA PIERA (ESPAÑA)
GERARDO PINA (MÉXICO)
TOM POW (ESCOCIA)
ERNESTO PRIEGO (MÉXICO)
SUSANNA RAFART (ESPAÑA)
BRENDA RÍOS (MÉXICO)
JOSÉ RAMÓN RIPOLL (ESPAÑA)
MARÍA RIVERA (MÉXICO)
ARMANDO ROA VIAL (CHILE)
VÍCTOR RODRÍGUEZ NÚÑEZ (CUBA)
BERNARDO RUÍZ (MÉXICO)
CARMEN SÁNCHEZ (MÉXICO)
ALEJANDRO SANDOVAL ÁVILA (MÉXICO)
MARK SCHAFER (ESTADOS UNIDOS)
FRANCISCO SEGOVIA (MÉXICO)
MARINA SERRANO (ARGENTINA)
KATHERINE SILVER (ESTADOS UNIDOS)
BLANCA STREPPONI (ARGENTINA)
ALEJANDRO TARRAB (MÉXICO)
JORGE VALDÉZ DÍAZ-VÉLEZ (MÉXICO)
ÁLVARO VALVERDE (ESPAÑA)
CARLOS VITALE (ARGENTINA)
ELIOT WEINBERGER (ESTADOS UNIDOS)
ENRIQUE WINTER (CHILE)
MIGUEL ÁNGEL ZAPATA (PERÚ)
VERÓNICA ZONDEK (CHILE)

Por Jorge Fondebrider

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